Microsoft activa en secreto el proyecto K2 para hacer Windows 11 más rápido, limpio y estable antes de 2027
por Manuel NaranjoWindows 11 lleva desde su lanzamiento en 2021 acumulando críticas que van mucho más allá de los debates estéticos sobre la barra de tareas o el menú de inicio. Los problemas de rendimiento, las actualizaciones que interrumpen el trabajo y la percepción generalizada de que el sistema va más lento que su predecesor han erosionado la confianza de muchos de los usuarios. Ahora parece que Microsoft tiene un plan para darle la vuelta a la situación.
El proyecto se llama internamente Windows K2 y se puso en marcha durante la segunda mitad de 2025. No es una nueva versión de Windows ni una actualización puntual. Es una iniciativa continua cuyo objetivo es mejorar la calidad del sistema operativo de forma sostenida a lo largo del tiempo, con la mira puesta en 2027 como horizonte para alcanzar el estado que Microsoft considera ideal para Windows 11.
Rendimiento, fiabilidad y experiencia de uso: los tres pilares
El proyecto K2 se organiza en torno a tres áreas prioritarias: rendimiento, fiabilidad y lo que Microsoft denomina internamente "craft" (que puede traducirse como calidad de la experiencia o acabado).
En rendimiento, el objetivo es conseguir una navegación más ágil y una búsqueda instantánea por nombre de archivo, algo que debería reducir la frustración de cualquier usuario que trabaje con grandes volúmenes de documentos.
En fiabilidad, el foco está en las actualizaciones. El objetivo es que Windows 11 sea tan estable que solo sea necesario reiniciar el equipo una vez al mes. Para lograrlo, Microsoft está rediseñando cómo se gestionan internamente las actualizaciones, dando prioridad a la calidad del código por encima de la velocidad de entrega de nuevas funciones. También se trabaja para reducir el consumo de memoria base del sistema y optimizar el rendimiento en equipos de gama baja y alta por igual.
En cuanto al "craft", se trata del área más visible para el usuario final. K2 va a impulsar la migración de toda la interfaz a WinUI 3, el framework propio de Microsoft para interfaces modernas. Esto afecta al menú de inicio, al cuadro de diálogo Ejecutar y al venerable Panel de Control, que recibirán una reescritura completa. También se está desarrollando un nuevo compositor del sistema para WinUI 3 que reducirá la latencia y el uso de memoria en los elementos de la interfaz, con el objetivo de que el menú de inicio y la barra de tareas respondan siempre de forma inmediata, incluso bajo carga.
Un cambio concreto muy reclamado por los usuarios es la vuelta de la posibilidad de mover y redimensionar la barra de tareas, una función que desapareció con la llegada de Windows 11 y que Windows 10 ofrecía sin complicaciones.

SteamOS como referencia de rendimiento en juegos
Uno de los puntos más llamativos de lo que se sabe sobre K2 es que Microsoft ha adoptado formalmente SteamOS como el referente de rendimiento gaming al que aspira a igualar Windows 11. En el plazo de uno a dos años, la compañía confía en que Windows pueda competir de tú a tú con el sistema operativo de Valve en rendimiento en juegos sobre el mismo hardware, gracias a cambios fundamentales en la arquitectura del sistema.
Es una declaración de intenciones significativa. Durante años, Windows ha sido el sistema operativo dominante para el gaming en PC casi por inercia, gracias a su compatibilidad con el catálogo de juegos existente y al soporte de periféricos y drivers. Pero la irrupción de las consolas portátiles con SteamOS ha expuesto las debilidades de Windows en esos dispositivos: servicios en segundo plano, procesos innecesarios, flujos de inicio de sesión poco optimizados y una interfaz que no siempre encaja bien con el control mediante mandos.
Menos inteligencia artificial impuesta y un menú de inicio un 60 % más rápido
K2 también aborda uno de los aspectos que más rechazo ha generado entre los usuarios más críticos: la presencia excesiva de funciones de inteligencia artificial en la interfaz. La iniciativa contempla reducir la acumulación de estas herramientas en lugares donde el usuario no las ha solicitado y priorizar su presencia solo cuando aporten valor real.
El nuevo menú de inicio que se está desarrollando bajo K2 incluye una mejora de velocidad de arranque del 60 % y la eliminación de la publicidad, uno de los puntos que más quejas ha generado en los últimos tiempos. El servicio MSN seguirá presente, pero con un papel mucho más secundario.
Como cuarto eje, la iniciativa contempla también una dimensión comunitaria. Microsoft está aumentando la presencia de sus ingenieros en foros y redes sociales para responder directamente a los comentarios de los usuarios, y está reformando el programa Windows Insider para incluir reuniones periódicas con los testers que participan en las pruebas. Es un cambio de actitud que, de mantenerse, podría contribuir a recuperar parte de la confianza perdida entre los usuarios más avanzados.
K2 es, en definitiva, la respuesta interna de Microsoft al diagnóstico que lleva años sobre la mesa: Windows 11 fue lanzado con demasiada precipitación en algunas áreas y el peso acumulado de funciones mal integradas ha acabado pasando factura. El plan tiene un horizonte de dos años. Lo que aún está por ver es si la ejecución estará a la altura.
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